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En España está regulada la convivencia entre vecinos y mascotas a través de la Ley de Propiedad Horizontal (LPH), la nueva Ley de Bienestar Animal (Ley 7/2023) y las ordenanzas municipales. Pero de todas formas, hay ocasiones en las que es un tema delicado.

En este artículo vamos a intentar daros algunas claves.

La comunidad de propietarios no puede prohibir la tenencia de animales siempre y cuando vivas con ellos en tu vivienda privada.

Sin embargo, es importante reseñar que si los estatutos de la comunidad (inscritos en el Registro de la Propiedad) prohíben explícitamente la tenencia de animales antes de que compres o alquiles, la situación se puede complicar legalmente. Aun así, las sentencias judiciales suelen fallar a favor del propietario si el animal no causa molestias.

Aunque siempre hay que atenerse al sentido común, como propietario, hay que cumplir una serie de deberes, según se dispone en la Ley de Bienestar Animal y la LPH

Por ejemplo:

    • Higiene y limpieza: Eres responsable de limpiar cualquier «accidente» en zonas comunes (escaleras, ascensores, portales).
    • Ruido y descanso: Debes evitar que los ladridos o ruidos constantes perturben el descanso de los vecinos, especialmente en horario nocturno (generalmente de 22:00 a 8:00).
    • Seguridad: En zonas comunes, los perros deben ir siempre atados y, si la raza lo requiere por normativa específica, con bozal.

Hay que tener en cuenta que si un animal es especialmente conflictivo, la comunidad puede acogerse al Artículo 7.2 de la LPH (Actividades prohibidas). Por ejemplo, si el animal realiza actividades molestas, insalubres, nocivas o peligrosas, el presidente puede requerir por escrito el cese inmediato de la actividad. También en el caso de que el dueño no haga caso, la comunidad puede iniciar una acción de cesación ante los tribunales, que podría acabar incluso con la privación del derecho de uso de la vivienda por un tiempo determinado.

En cuanto al ascensor y a las zonas comunes, la comunidad puede establecer normas de uso concretas para no molestar a los demás vecinos. Y puede prohibir el acceso de animales a piscinas o zonas infantiles por razones de higiene.

Pero lo más importante siempre para una correcta convivencia es el respeto a los demás vecinos.